ELISABET LARGO IGLESIAS,MI HISTORIA COMO PROGRAMADORA DE VIDEOJUEGOS





¡Hola! Soy Elisabet Largo Iglesias, una programadora de videojuegos con la ilusión de motivar a alguna mujer de cualquier edad, a adentrarse en el mundo de la tecnología. 

Nací con un ordenador bajo el brazo, como aquel que dice, y desde bien pequeñita preferí los videojuegos (y los caballos, pero de esto ya os hablaré en otra ocasión ;P ) antes que cualquier estandarizada afición “femenina”. Nunca creí en el color de rosa, prefiero toda la gama que me que he podido ( y puedo ) absorber desde los monitores. No tengo un videojuego favorito, ni siquiera tengo un género preferido. Disfruto de todos y cada uno de los matices que este arte me puede ofrecer. Tengo un corazón ecléctico. En él llevo pedacitos desde el Prehistorik al Bloodborne, pasando por Los Sims, Darkest Dungeon, Stardew Valley, Heroes of the Storm… 

Si me permitís, voy a contaros como fue el proceso hasta que me convertí en programadora de videojuegos.
De pequeñita soñé con crear videojuegos, me fascinaba pensar cómo podía ser el proceso de generación de esos mundos fantásticos que veía en mi ordenador. No obstante, dedicarme a ello, nunca fue una opción real. Probablemente, la idea nunca se asentó en mi cabeza, porque en mi niñez los videojuegos no eran territorio de chicas. Abría el catálogo de juguetes y sólo veía la vida en rosa: la cocina nueva, la escoba y la fregona, el bebé llorón, el estetoscopio de la enfermera… Los videojuegos siempre estaban al final, en la sección de niños. ¡Eso no podía ser para mi! Al pasar bachillerato, la idea volvió a mi cabeza, pero también se desvaneció.
“No te veo lo suficientemente friki como para dedicarte a eso, Eli”
“La programación no te va a gustar, es super complicado”
“Eso no es un trabajo de verdad, ni lo sueñes”
Todos esos argumentos hicieron eco en mi y como buena inexperta en la vida, les hice caso. Comencé a estudiar una carrera completamente alejada a este sector y al poco tiempo, vislumbré aquella idea en mi cabeza: quiero hacer videojuegos. Así que al siguiente año, me matriculé en el grado Diseño y desarrollo de videojuegos de la UJI, primera universidad en ofrecer un grado público relacionado con el mundo de los videojuegos, y encima en mi ciudad. Y así comencé esta aventura. 
Mi primera lección aprendida: somos menos de un 20% de mujeres en el sector, teniendo en cuenta todas las áreas de desarrollo. Lo dice el Libro Blanco del Desarrollo Español de videojuegos 2018 y lo viví en mi clase, en la que de unas 60 personas, apenas 15 no éramos hombres. Debo admitir, que tuve compañeros (y compañeras) magníficos y respetuosos. Nunca nadie cuestionó mis aptitudes en base a mi género, pero por desgracia, no todas hemos corrido la misma suerte. Tengo amigas que las han ninguneado en el despacho. 
“No te quejes, que demasiada nota te he puesto para ser mujer”

Siguen siendo los resquicios de un mundo que no nos quiere, que se siente que las mujeres no podemos estar interesadas en la tecnología, que no somos aptas, que somos inestables, que servimos para cuidar, no para crear. No obstante, hay luz en el camino. Poco a poco podemos diluirlo, hasta que desaparezca.
En mi lugar de trabajo, donde actualmente las mujeres no llegamos ni al 10%, nunca he escuchado ningún comentario de ese nivel, aunque sí que se pueden apreciar fácilmente rastros de ese machismo que nos impregna como sociedad cuando se habla de alguna mujer cosplayer, jugadora o de alguna “teóricamente” profesional del sector. Mis compañeras y yo, siempre tratamos de educar, de intentar limpiar esos pensamientos inculcados desde hace años, y en ocasiones lo conseguimos, y en ocasiones, no...

Actualmente, se estima que aproximadamente un 40% de los jugadores son mujeres. Vamos a obviar el discurso hegemónico de los “reparte carnets” que claman que las mujeres no juegan a juegos de verdad, que solo juegan a juegos casual y bla bla bla, ya que, SPOILER, todos los videojuegos son videojuegos!
Entonces, ¿qué ocurre? ¿por qué somos tan pocas en el sector? Necesitamos diversidad, necesitamos hacer este mundo más amigable para todas y para todos. Necesitamos a cualquier persona que pueda aportar otro punto de vista diferente al mayoritario para poder hacer este mundo más diverso, más LGBT friendly, más intercultural...  

Por eso te escribo a ti, lectora/lector interesada/o en la tecnología. Atrévete. Atrévete a cambiar el mundo en el que vivimos. Atrévete a enfrentarte y a no dejar que te valoren por lo que llevas entre las piernas, porque juntas y juntos, conseguiremos educar más y mejor. Atrévete a adentrarte en el mundo de los videojuegos, a crear mundos diversos, a crear historias no canónicas que favorezcan la inclusión y la diversidad. ¡Atrévete a hacer eso que sueñas!

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